La menopausia es una etapa más en la vida de una mujer. Los ovarios dejan de producir estrógenos y empiezan a aparecer los síntomas, de forma progresiva, debido a su carencia. Los calores y sofocos característicos de esta situación, se acompañan de la reducción  y práctica desaparición del flujo vaginal, lo que conduce a dificultad y dolor en las prácticas sexuales. Todo ello, junto a la disminución del deseo sexual, puede acarrear algún que otro problema de pareja. Son frecuentes los cambios en el estado de ánimo, con tendencia a la depresión o ansiedad. Además, sin estrógenos, el cuerpo experimenta cambios sustanciales, como dificultad para muscular, reducción de colágeno facilitando la flaccidez, así como la pérdida progresiva de masa ósea que puede conducir a la osteoporosis. Es por ello que se plantea el tratamiento con estrógenos en esta etapa, en la denominada terapia hormonal sustitutiva, con la intención de evitar el deterioro progresivo de la mujer. Este tratamiento, controlado conjuntamente por Ginecólogo y Endocrinólogo, debe individualizarse en cada caso, teniendo en cuenta la relación riesgo-beneficio, el tipo de terapia y la vía de administración. En todo caso, cuando una mujer alcanza esta etapa debe ser informada convenientemente de sus posibilidades terapéuticas y participar activamente en la decisión final.

Andreu Nubiola, Endocrinólogo